1 de octubre de 2022

Cartas a la Poetiza: «Un Garnatón de honestidad»

LP-04

Esta historia nos la mandó Octavio Ferlunga y dice le pasó asi como lo describe…vamos a creerle.

   Les traigo este relato de algo que me pasó dirigiéndome hacia mi casa.  Cuando iba en el trayecto una mujer de tez morena, amplia de volumen, vistiendo una humilde falda chocolate y camisilla crema estampada en florecillas, y notablemente desaliñada me detiene a medio camino y me pregunta:

¿Oiga…usted sabe como puedo llegar al Banco General de calle 50?

Yo le respondo- Bueno yo creo que queda donde antes estaba el antiguo Banco Continental…

Ella me dice: Quiero ir allá porque el de aquí cerca ya está cerrado.

Le digo- Si quiere alcanzar a llegar debe mejor ir al de Los Pueblos, ese cierra a las 6:PM y el de calle 50 debe estar ya cerrado.

Mientras me escuchaba ella sacaba la mano del bolsillo de su falda y abriéndola deja ver dos reales y varios centavos. Con esta acción veo que mueve su cintura lentamente en un vaivén circular como hacen los niños que quieren pedir un caramelo y mueve la cabeza coquetamente mirando alrededor.

Y me dice: -¿Por dónde cree que debo coger para ir a calle 50?

Mejor vaya a Los Pueblos-le insistía yo.

Y pone cara de «sonrisa-pena» y me dice: -Me hace falta plata pa’ ir pa’llá.

Yo disque pensando: – Aya la vida, caí en la trampa de una pedigüeña…bueno es mejor ayudar a esta mujer que a esos alcoholitos que piden plata sólo para sus vicios, pensé.

Y metiendo yo la mano en mi bolsillo saqué todo el sencillo que tenía y escogí de entre las monedas un Martinelli y se lo puse en la palma de la mano; entre las monedas que ella traía.

Yo esperando haber solventado bien su necesidad de pasaje sólo esperaba que me diera las gracias y se marchase, pero me dice:

– No…yo sólo necesito 20 centavos, con eso ya tengo.

Lo que escuché me hizo quedarme disque: ¿What?

Entonces volví a meter y sacar la mano de mi bolsillo y escondido entre 4 Martinellis me apareció un cuara.

Agarré de vuelta el Martinelli que estaba ya en su mano y se lo intercambié por el cuara. Me dijo gracias y entonces si se fue.

Me quedé quieto observándola mientras se alejaba, sin casi comprender tan sencillo acto de honestidad….bueno le llamaría «parahonestidad»; así como se dice paramédico o paramilitar…XD.

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Nota: En HeragTV le añadimos un estilo narrativo pictórico a tu relato para realzar los sucesos. Manda tu historia.

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