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Los inmortales de tu tienda

Cuando era pelaito (chiquillo lombriciento), una de mis aficiones preferidas después de las cómicas era (luego de recoger cuanto sencillo hubiese descuidado en alguna tablilla o mesa o andar de pedigüeño) ir a la tienda; el paraíso para mis lombrices  y en especial de mi solitaria. Yo era de esos que se la pasaba todo el Continue Reading

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